Las pequeñas verdades

Carmen Posadas (Montevideo, 1953) escribió hace unos años un libro titulado “Las pequeñas maldades”. Yo, sin llegar a tantocomo escribir un libro, desearía comentar las “Pequeñas verdades”, aquellas que somos tan proclives a expresar a otros como si fuésemos inquisidores.- 

En unos de mis anteriores reflexiones decía que “muchas veces es mejor decir pequeñas mentiras a ofender o entristecer a una persona con verdades que ni van a modificar su rumbo de vida o su actitud moral». Algunos son muy dados a decir que “van con la verdad por delante”, es obvio que se refieren a “su verdad” que muchas veces nada tiene que ver con la “verdad” del otro.-
Siempre que me encuentro con estos inmaculados seres humanos que juzgan lo divino y lo no divino, que se dan el lujo de decir verdades (que en algunos casos lo son) sin importarles un bledo sin importarle a quien y cómo lo dicen, llego a la conclusión de que prefiero ser…..FALSO.-
Siempre recuerdo una frase dicha por un joven argentino con algo mas de veinte años que estuvo refugiado en mi casa de Granada durante muchoooooo tiempo. Un día mientras desayunábamos me dijo “Ud no me gusta” y siguió tomando su café con leche. El manifestarme “su verdad” parece que le alegro el día. Yo, mayor que el con suficiente elementos para pegarle una patada en el trasero y que se buscara otro lugar que le “gustara mas” opte por callar.
El día que se marcho por voluntad propia me pidió que le regalara un ordenador para hacer sus trabajos.-No me gustan las personas que dicen “pequeñas verdades o pequeñas maldades” y que previamente no se han mirado su ombligo o su cara en el espejo para saber si ellos mismos son en si una verdad. No me gusta entrar al desguello con aquellos por lo que no siento simpatía, no me gusta lo que veo, uno “traga” e intenta disolver en su estomago o en su corazón las estupideces que se dicen en nombre de la verdad pero, cada vez nos vamos hundiendo mas en un barrizal de ofensas, medias verdades y simulaciones.-
¿Verdades? Hay tantas como mentiras o quizás menos pero, no es un buen ejercicio espiritual comenzar las cosas “ejecutando” a los demás cuando no somos capaces (como las hemorroides) de afrontar las nuestras por dolorosas que sean.Alejandro Pillado 

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